Retorno a KDE

Después de años alternando entre diferentes entornos de escritorio, sin que nunca me haya convencido ninguno, he decidido volver al primero que usé: KDE. No es mi intención comenzar ninguna flame war tipo KDE vs. Gnome. Ya he dicho que ninguno ha terminado nunca de convencerme. Esto son simplemente algunas de las cosas que me gustan de KDE:

La barra de tareas. Nada más empezar, con unos pocos clicks del ratón, pude modificar la barra de tareas para que se ajustara al estilo que yo deseaba. Se agradece que a uno le dejen elegir como quiere que sea su escritorio. Otra cosa positiva de la barra de tareas de KDE es que cuando compartes el ordenador con alguien que está acostumbrado a Windows no tienes que escuchar cosas como: ¿ahora que hago? ¿por dónde empiezo? ¿dónde están los programas? ¡que difícil es esto de Linux!… A veces es bueno no intentar reinventar la rueda.

Dolphin, el gestor de archivos de KDE. Al principio no me llamó mucho la atención, hasta que descubrí todas sus posibilidades de configuración. Una de las cosas que me gustaron es la opción de tener un panel lateral con la información relativa al archivo que selecciones. Esto sirve entre otras cosas para acceder a los metadatos que contienen algunos archivos: ¿Quiero saber la duración de un vídeo, la resolución de una imagen, la calidad de un audio…? Con pasar el ratón sobre el archivo obtengo toda esa información al instante.

KDE Connect. Para mí se ha convertido en imprescindible. Es una aplicación que permite conectar nuestro móvil con el ordenador a través internet. Entre otras cosas se pueden copiar rápidamente archivos del ordenador al móvil y viceversa, se pueden recibir las notificaciones del móvil en el ordenador, y si estás escuchando música en el
ordenador puedes interrumpirla y reanudarla desde el móvil (como si fuera un mando a distancia).

KDE es bonito. Para terminar algo de lo que no se suele hablar, pero que a mi modo de ver es importante cuando hablamos de entornos gráficos: el aspecto visual. Para mí la cuidada estética de KDE y de sus aplicaciones en uno de sus mayores atractivos. Podría poder muchos ejemplos interesantes, pero voy a elegir uno lúdico: KPatience, gracias a él he recuperado el placer de jugar al solitario en el ordenador.

Desde luego también hay cosas que no me han gustado, pero he preferido centrar esta entrada en argumentos positivos.

 

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Por que se le debe llamar software privativo y no software propietario

Existe una gran confusión sobre como llamar en español al software que no es libre. Unos hablan de software privativo, otros de software propietario. A primera vista podría pensarse que es una simple cuestión de opiniones o de preferencias. Pero no es así. Se trata de una cuestión de corrección lingüística.

Busquemos en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua el significado de la palabra propietario. Obtendremos las siguientes definiciones:

1. adj. Que tiene derecho de propiedad sobre algo, y especialmente sobre bienes inmuebles.

2. adj. Que tiene cargo u oficio que le pertenece, a diferencia de quien solo transitoriamente desempeña las funciones inherentes a él.

3. adj. Dicho de un religioso: Que incurre en el defecto contrario a la pobreza que profesó, usando los bienes temporales sin la debida licencia o teniéndoles sumo apego.

4. adj. Dep. Dicho de un equipo: Que juega en su propio campo o cancha.

La primera definición es la que nos interesa, ya que es la que habla de derechos de propiedad. Nos dice que propietario es el que tiene derechos de propiedad sobre algo. Pero el software es un objeto inanimado, y por tanto no puede tener derechos de propiedad sobre ningún bien. El software no puede ser propietario de nada. ¿De donde viene el error? Pues de la expresión anglosajona proprietary software. A alguien con escasos conocimientos de inglés (o escasos conocimientos de español) puede parecerle correcto traducir proprietary por propietario, pero es una traducción equivocada. Se trata de lo que se conoce como un falso amigo. ¿Qué es un falso amigo? Veámoslo en la Wikipedia:

“Un falso amigo es una palabra de otros idiomas que se parece, en la escritura o en la pronunciación, a una palabra en la lengua materna del hablante, pero que tiene un significado diferente. El propio término “falso amigo” fue un calco del francés faux-ami y fue usado por primera vez por Koessler y Derocquigny en su libro Les faux-amis ou les trahisons du vocabulaire anglais (‘Los falsos amigos o las traiciones del vocabulario inglés’) de 1928.

Un ejemplo típico de un falso amigo es la palabra portuguesa embaraçado, que significa ‘avergonzado’. Según una anécdota, el presidente de Portugal dijo en España: «¡Estoy embarazado…!» y hubo confusión hasta que se explicó el malentendido.

Otros ejemplos típicos son: exit, del inglés, que significa salida y no éxito; subir, del francés, que significa sufrir, padecer, y no subir; o guardare, del italiano, que significa mirar, y no guardar, grocery del Idioma Inglés que significa mercaderías y no grosería, vasoura en portugués no significa basura sino casi todo lo contrario: escoba, Actual, también del Idioma Inglés, que significa real y no Actual.”

Proprietary y propietario suenan parecido, pero no significan los mismo. Propietario en inglés es owner y no proprietary. La palabra proprietary no tiene una traducción literal. Las traducciones apróximadas más comúnmente aceptadas son: “de marca registrada” o “patentado”.

Para hacer frente a esa traducción erronea de proprietary software se propuso el término software privativo. El diccionario de la RAE define así la palabra privativo:

1. adj. Que causa privación o la significa.

2. adj. Propio y peculiar singularmente de alguien o algo, y no de otros.

Como vemos no es una traducción literal de proprietary software (cosa que, como hemos dicho antes, es imposible de realizar). Lo que se intenta es ofrecer una expresión que tenga sentido en castellano y que tenga un significado opuesto al de software libre.

Software privativo es, hoy por hoy, la forma más adecuada de referirse en español a lo que los anglosajones llaman proprietary software. Entiendo que haya gente a la que no les guste. Pero quien no quiera utilizarla lo que debería hacer es buscar una alternativa mejor, pero que sea correcta. La expresión software propietario es una patada a lengua de Cervantes.

Crear música con Linux MultiMedia Studio

Linux MultiMedia Studio (LMMS) es un programa para crear música. Lo que lo hace especialmente interesante es que no es necesario saber nada de música para usarlo. Bueno, si tienes conocimientos musicales podrás conseguir mejores resultados. Pero sin tener ni idea de música también lo puedes utilizar. Vamos a echarle un pequeño vistazo.

Al abrir el programa veremos que dentro de la ventana principal aparecen varias ventanas más pequeñas. En Song-Editor es donde vamos a crear nuestra música. En Beat+Bassline Editor es donde meteremos las percusiones, la batería.

A la izquierda de la pantalla aparecen una serie de iconos alineados verticalmente. Vamos a fijarnos en dos de ellos: los correspondientes a los samples y a los presets. Los samples son grabaciones de instrumentos reales. Los presets son sonidos creados mediante sintetizador. Para añadir estos sonidos al Song-Editor solo tenemos que arrastrarlos con el ratón y soltarlos. Para añadirlos al Beat+Bassline Editor tendremos que hacer doble click.

En el Song-Editor editaremos los sonidos mediante el Piano-Roll, que es una ventana en la que aparece un piano con un espacio a la derecha donde iremos creando la melodía. En el Beat+Bassline Editor iremos marcando los golpes de percusión en las casillas que aparecen a la derecha del nombre del instrumento. Si queremos añadir voces o sonidos pregrabados podemos utilizar el apartado llamado Sample track que aparece en el Song-Editor.

Esto es solo una pequeña introducción al funcionamiento de LMMS. Para aprender más recomiendo consultar la documentación que aparece en la página oficial del proyecto.

Por que usar software libre

Imagina un futuro en el que los procesadores de texto tengan una lista de palabras que no puedan ser escritas, los reproductores de música una lista de canciones que esté prohibido escuchar y los navegadores web una lista de páginas a las no esté permitido acceder.

Imagina un futuro en el que las empresas tengan acceso al historial médico de todo aquel que busque trabajo. Y puedan saber quién sufre una enfermedad crónica, quién ha estado en tratamiento psiquiátrico o, simplemente, quién acude con frecuencia al médico.

 tux anciano

Homo tecnologicus

Vivimos en una sociedad tecnológica. Eso no es nuevo. Se puede decir que vivimos en una sociedad tecnológica desde el momento en el que nuestros antepasados descubrieron como hacer fuego. Desde entonces la tecnología nos ha calentado, nos ha alimentado, nos ha vestido, nos ha dado un techo bajo el que vivir, nos ha permitido viajar, transmitir el conocimiento,…

A pesar de sus diferencias casi todas las tecnologías que hemos conocido, hasta hace un siglo, tenían algo en común, erán mecánicas. Había una relación directa entre la acción humana y la respuesta de la máquina. Accionar una palanca, mover un engranaje,… Un observador podía seguir el camino desde la acción humana hasta la respuesta de la máquina y comprender todo el proceso. Pero en el siglo XX un nuevo tipo de tecnología hizo su aparición, la informática. Y con ella apareció un nuevo elemento, de naturaleza no material, el software.

Si dentro de diez mil años alguién explorara entre las ruinas de nuestra civilización y descubriera los restos de un automóvil, podría, recontruyéndolo, averiguar su funcionamiento y su finalidad. Pero si encontrara un ordenador no podría comprender su utilidad. Porque sin el software el ordenador no es capaz de realizar ninguna función.

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Xcfa (X Convert File Audio)

Hoy vamos a hablar de una aplicacion multimedia para GNU/Linux poco conocida pero muy útil para el manejo de archivos de audio. Se llama Xcfa (X Convert File Audio).

Xcfa es una aplicación que ofrece un interfaz gráfico a diversas utilidades de audio para consola de texto (cdparanoia, flac, lame, oggenc, …). Entre otras cosas permite:

  • Extraer la música de un CD y convertirla a diferentes formatos (wav, flac, ape, ogg, m4a, aac, mpc, mp3).
  • Pasar un archivo de audio de un formato a otro (por ejemplo, podemos pasar un archivo que esté en wma a mp3 o a ogg-vorbis).
  • Cortar un archivo de audio para extraer un fragmento.
  • Crear portadas y contraportadas para CDs, buscando las imágenes en Internet.

Facilita, también, la instalación de las utilidades de consola necesarias para llevar a cabo estas tareas, utilizando para ello apt-get o aptitude.

xcfa

Es muy fácil de utilizar. Podéis encontrar más información en su página web.

Espeak, convertir texto en voz

Espeak es un programa para transformar texto en voz, que puede ser manejado desde una consola de texto. La voz producida no es muy realista, suena bastante robótica. Pero tiene una serie de ventajas que lo hacen interesante: es muy fácil de usar; podemos controlar la velocidad, el tono y la amplitud de la voz; y no da problemas con ningún tipo de texto.

lips

Veamos unos ejemplos:

Escribimos espeak seguido del texto que queremos oír, encerrado entre comillas:

espeak “Hola, bienvenidos a Debian fácil”

Notaremos que la pronunciación no es correcta. Suena como un anglosajón intentando hablar castellano. Lo que ocurre es que el idioma, por defecto, del programa es el inglés, así que intenta pronunciar la frase como si estuviera escrita en esa lengua.

Lo primero que tendremos que hacer es indicarle el idioma en que esta escrito el texto. Para ello utilizaremos la opción -v seguida del nombre correspondiente al idioma. Podemos ver todos los idiomas disponibles escribiendo:

espeak –voices

En nuestro caso usaremos es:

espeak -ves “Hola, bienvenidos a Debian fácil”

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